Indicadores de control de calidad: Herramientas que permiten garantizar la confiabilidad diagnóstica en el área de microbiología clínica

COMPARTIR
El área de microbiología clínica desempeña un papel fundamental en el laboratorio, contribuyendo al diagnóstico y la selección del tratamiento adecuado; en este contexto para que los resultados sean confiables, es necesario controlar cada etapa del proceso y evaluar su desempeño mediante indicadores de calidad, los cuales, permiten identificar errores, detectar tendencias, establecer acciones correctivas y promover la mejora continua.

Implementación de indicadores en el área de microbiología.

El diagnóstico microbiológico es una herramienta esencial para identificar los microrganismos responsables de infecciones y orientar decisiones oportunas, encaminadas en garantizar los aspectos relevantes en la seguridad del paciente; un resultado incorrecto, incompleto o emitido fuera del tiempo esperado puede dificultar el diagnóstico o retrasar el tratamiento adecuado.

La confiabilidad de los resultados depende de la tecnología utilizada, la calidad de las muestras, el cumplimiento de los procedimientos, la competencia del personal y la correcta interpretación y comunicación de los hallazgos; por esta razón, los indicadores de calidad constituyen herramientas útiles para evaluar el funcionamiento del laboratorio e identificar oportunidades de mejora.

Los indicadores de calidad son medidas que permiten conocer cómo funciona un proceso mediante datos objetivos, pueden expresarse como porcentajes de cumplimiento, tasas, frecuencias o tiempos y deben contar con una definición clara, un método de cálculo y una periodicidad de seguimiento. Su utilidad consiste en transformar los registros rutinarios en información que permita reconocer novedades, evaluar si las acciones implementadas producen mejoras, realizar el análisis de los resultados de control de calidad interno (CCI) o de los programas de ensayos de aptitud (QCE). No se trata solamente de recopilar datos, sino de analizarlos, interpretarlos y utilizarlos para tomar decisiones.

Indicadores en las diferentes etapas del proceso:

Los indicadores de desempeño pueden ser implementados en las fases preanalítica, analítica y post analítica, permitiendo monitorear cada uno de los elementos que impactarán en el resultado obtenido.

Fase preanalítica: Comprende actividades como la solicitud del examen, identificación del paciente, la obtención, el transporte y la recepción de la muestra. Su calidad es determinante, porque una muestra mal identificada, contaminada, insuficiente o conservada inadecuadamente puede comprometer el resultado, incluso cuando el procedimiento analítico se realiza correctamente.

Entre los indicadores útiles se encuentran el porcentaje de muestras rechazadas, la frecuencia de errores de identificación y la proporción de muestras que no cumplen los criterios de aceptación establecidos; en esta etapa los indicadores ayudan a identificar novedades específicas y orientar intervenciones como la capacitación del personal, la estandarización de procesos y la mejora de las condiciones de transporte.

Fase analítica: Durante esta etapa se realizan procedimientos como coloraciones, cultivos, identificación de microorganismos y pruebas de sensibilidad antimicrobiana. La confiabilidad depende del uso de métodos apropiados, reactivos, medios de cultivo y equipos, en condiciones óptimas y procedimientos estandarizados. Los indicadores pueden incluir el porcentaje de cumplimiento de CCI, las tasas de identificación correcta, la frecuencia de resultados no conformes y el cumplimiento de los tiempos establecidos para cada procedimiento.

En esta fase el uso de materiales de CCI permiten monitorear el cumplimiento rutinario del laboratorio, en actividades como la siembra, esterilización, tinciones; a su vez, la participación en programas de CCE permite comparar el desempeño del laboratorio frente a resultados esperados o criterios definidos por el programa evaluador, mediante la participación en programas de evaluación básicos (tinciones e identificación), especializados (identificación y susceptibilidad antimicrobiana), o dirigidos a segmento de interés, como los urocultivos, disponibles en el mercado.

Fase posanalítica: Incluye la validación, registro, comunicación y entrega oportuna de los resultados; un resultado técnicamente correcto puede perder utilidad clínica si se transcribe de manera equivocada, se informa tardíamente o no se comunica de acuerdo con los procedimientos establecidos; pueden establecerse indicadores como el porcentaje de informes corregidos, el tiempo de respuesta, la frecuencia de errores de transcripción y el cumplimiento de la notificación de resultados críticos. Los indicadores permiten detectar dificultades en los sistemas de información, mejorar la comunicación con los servicios clínicos y reducir el riesgo de que un resultado confiable no se traduzca en una decisión oportuna.

Indicadores y confiabilidad de las pruebas de sensibilidad antimicrobiana.

El antibiograma es especialmente importante al aporta información para seleccionar el tratamiento apropiado y contribuir a la vigilancia de la resistencia antimicrobiana. Un error en la identificación del microorganismo, en la ejecución de la prueba o en la interpretación de los resultados puede conducir a decisiones terapéuticas inadecuadas; autores como Morales et al. (2024), reportan variaciones en el desempeño de las pruebas de sensibilidad y destacaron la importancia de la estandarización, los controles internos y la evaluación externa.

En consecuencia, indicadores como la concordancia con los resultados esperados en evaluaciones externas, la frecuencia de resultados no conformes y el cumplimiento de los criterios vigentes permiten detectar desviaciones y establecer medidas correctivas. La interpretación debe realizarse según el método utilizado y las normas técnicas aplicables, sin asumir que un único indicador garantiza la exactitud de todos los resultados.

De la medición … a la mejora continua

Para que los indicadores generen beneficios reales, es necesario establecer un ciclo de seguimiento que incluya la definición del indicador, la recolección de datos, el análisis de tendencias, la identificación de causas y la implementación de acciones correctivas y preventivas, con el fin de implementar las mismas, y evaluar nuevamente el indicador posterior a la intervención, por ejemplo, una desviación en los resultados del CCI puede requerir la revisión de reactivos, equipos, metodología o competencia técnica antes de liberar los resultados afectados.

Los indicadores deben tener responsables, metas justificadas, frecuencia de evaluación y registros verificables, es importante que los resultados se interpreten considerando el volumen de muestras y las características del servicio, para evitar conclusiones basadas en pocos datos.

Es importante resaltar que la evaluación externa complementa este proceso al permitir identificar discrepancias que podrían pasar desapercibidas durante la rutina; sin embargo, sus resultados deben analizarse junto con los controles internos, las auditorías y los registros de no conformidades.

Conclusión

Los indicadores de calidad son herramientas fundamentales para fortalecer la confiabilidad diagnóstica en microbiología, al permitir evaluar el desempeño del proceso, identificar errores y orientar acciones de mejora basadas en evidencia. Su aplicación en las fases preanalítica, analítica y posanalítica contribuye a mejorar la calidad de las muestras, la identificación de microorganismos, la interpretación de los antibiogramas y la oportunidad de los informes. Los indicadores por sí solos no garantizan resultados confiables: su valor depende de la calidad de los datos, la interpretación adecuada y la implementación efectiva de acciones correctivas. En definitiva, un sistema de indicadores bien diseñado ayuda a convertir el control de calidad en una práctica continua y verificable, orientada a la seguridad del paciente y la mejora continua del laboratorio.

Referencias bibliográficas

Morales, C., Uzeta, M., Ramírez, M., & Giraldo, R. (2024). Ten years of an external quality program control in clinical microbiology: a statistical analysis of the results. Accreditation and Quality Assurance, 29(2), 115-127.

Carbajal-Vázquez, M. M., Carrillo-Montes, M. G., Rivera-Leaños, R. B., Farias-Basurto, V. A., & Bárcena-Molina, C. (2024). Evaluación de la calidad preanalítica en el laboratorio de microbiología. Revista Médica del Instituto Mexicano del Seguro Social, 62(Supl 1), e5633-e5633.

Kanjilal, S. (2024). The modern alchemy of clinical pathology: turning the output of microbiology laboratory operations into gold. Journal of Clinical Microbiology, 62(5), e01709-22.

Yusuf, E., Schijffelen, M. J., & Leeflang, M. (2024). How to verify and validate a clinical microbiology test before it can be used in routine diagnostics: a practical guide. Clinical Microbiology and Infection, 30(10), 1261-1269.



Lo más visto

Exploramos cómo el trasplante parcial de corazón transforma la cardiología pediátrica al ofrecer soluciones más humanas y adaptadas al crecimiento del paciente

Cuando el corazón crece con el paciente: una nueva frontera en la cardiología pediátrica

De Bogotá para el mundo: el Dr. Oswaldo Borráez y la revolución de la “Bolsa de Bogotá o Bolsa Borráez” en la cirugía moderna

Enfermedad silenciosa: CMV congénito

Resolución 1811 de 2025