De Bogotá para el mundo: el Dr. Oswaldo Borráez y la revolución de la “Bolsa de Bogotá o Bolsa Borráez” en la cirugía moderna

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La historia de la medicina está llena de innovaciones complejas y costosas; sin embargo, algunas de las más trascendentales han surgido de soluciones simples, ingeniosas y orientadas a salvar vidas. Tal es el caso de la Bolsa de Bogotá, una técnica de cierre temporal de la cavidad abdominal desarrollada en Colombia y adoptada posteriormente en hospitales de todo el mundo.Creada por el Dr. Oswaldo Alfonso Borráez Gaona, esta innovación nació en un contexto de urgencia quirúrgica y limitaciones de recursos, pero terminó convirtiéndose en un referente internacional en cirugía de trauma y cuidados críticos. A más de cuatro décadas de su creación, la Bolsa de Bogotá continúa utilizándose en miles de pacientes y sigue siendo enseñada en programas de cirugía.

El Dr. Borráez es médico cirujano de la Universidad Nacional de Colombia y ha sido una figura destacada de la cirugía colombiana. Durante su residencia de cirugía general en el Hospital San Juan de Dios de Bogotá, enfrentó pacientes con trauma abdominal severo y sepsis abdominal en quienes el cierre definitivo del abdomen no era posible sin poner en riesgo la vida.

En marzo de 1984, en el Hospital San Juan de Dios de Bogotá, Borráez era residente de segundo año de cirugía general de la Universidad Nacional de Colombia, estaba atendiendo a un paciente con un trauma abdominal cerrado extremadamente grave: “un vehículo había caído sobre el abdomen del paciente, produciendo un estallido hepático” (ruptura severa del hígado). El paciente ya había sido operado varias veces y, durante una tercera reintervención quirúrgica, ocurrió el problema decisivo.

Cuando intentó cerrar la pared abdominal, descubrió que era físicamente imposible hacerlo. El intestino y los tejidos abdominales estaban tan edematizados e inflamados que cerrar el abdomen bajo tensión habría puesto en peligro inmediato la vida del paciente.

Ante esa situación, Borráez utilizó su “intuición y olfato quirúrgico”, según la descripción histórica. Tomó una bolsa plástica estéril de polivinilo, de las que se usaban como empaque de soluciones intravenosas (suero salino o lactato de Ringer), la recortó y la suturó a los bordes de la pared abdominal para cubrir las vísceras.

Antes de esta técnica, los cirujanos enfrentaban un dilema crítico: cerrar el abdomen bajo tensión podía provocar hipertensión intraabdominal y síndrome compartimental abdominal, condiciones asociadas con falla respiratoria, insuficiencia renal, compromiso hemodinámico y alta mortalidad. La Bolsa de Bogotá ofreció una alternativa rápida, económica y efectiva para el manejo del abdomen abierto.

Uno de los mayores méritos de la Bolsa de Bogotá es que no depende de tecnología sofisticada. Puede implementarse en hospitales de alta complejidad, pero también en centros con recursos limitados. Esto permitió que países de América Latina, África y Asia adoptaran rápidamente la técnica.

La técnica se integró al concepto moderno de damage control surgery (cirugía de control de daños), estrategia fundamental en pacientes politraumatizados. En este enfoque, el objetivo inicial es controlar hemorragia y contaminación, dejando el cierre definitivo para una etapa posterior cuando el paciente esté fisiológicamente estabilizado.

La Bolsa de Bogotá es considerada una de las pocas innovaciones quirúrgicas latinoamericanas que alcanzó difusión global con su nombre asociado a una ciudad de la región. El hecho de que en múltiples publicaciones y congresos internacionales se utilice el término “Bogotá bag” refleja su incorporación al lenguaje universal de la cirugía.

La Bolsa de Bogotá, creada por el Dr. Oswaldo Alfonso Borráez Gaona en 1984, es mucho más que una bolsa plástica utilizada en cirugía. Es un símbolo de creatividad médica, pensamiento crítico y compromiso con la vida del paciente. Su impacto en el manejo del abdomen abierto, el trauma y la sepsis abdominal la ha convertido en un dispositivo médico de importancia mundial.

El reconocido cirujano estadounidense David Feliciano popularizó el término “Bogotá bag”, aunque posteriormente reconoció el aporte personal del cirujano colombiano y promovió el nombre “Bolsa de Borráez”.

Desde el Hospital San Juan de Dios de Bogotá hasta quirófanos de los cinco continentes, esta innovación colombiana ha demostrado que las grandes transformaciones de la medicina no siempre nacen de tecnologías complejas, sino de la capacidad de un médico para encontrar una solución simple a un problema mortal.

La Bolsa de Bogotá permanece como un legado científico y humanitario de Colombia para el mundo: una prueba de que la innovación con propósito puede trascender fronteras, generaciones y sistemas de salud.

Bibliografía

https://urosario.edu.co/revista-nova-et-vetera/columnistas/solucion-quirurgica-desde-antes-de-la-bolsa-de-borraez-pasando-por-vac

Bolsa de Bogotá resistente en abdomen abierto Gabriel Mejía Rendón, Sonia Iliana Mejía Pérez

Servicio de Cirugía General. Hospital General de Zona 53. Instituto Mexicano del Seguro Social, Los Reyes, La Paz, Edo. de México.

https://anmdecolombia.org.co/el-dr-oswaldo-borraez-gaona-creador-de-la-bolsa-de-borraez-promovido-a-miembro-de-numero-de-la-academia-nacional-de-medicina/

https://www.unisanitas.edu.co/-/encuentro-con-el-experto-12

 

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