Modelo de la Organización Mundial de la Salud para el costeo de productos sanguíneos: Un enfoque estandarizado basado en actividades para la sostenibilidad de los sistemas nacionales de sangre

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La disponibilidad sostenible de sangre y productos sanguíneos seguros constituye un pilar fundamental de los sistemas de salud pública.

El modelo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para el costeo de productos sanguíneos, publicado en 2025, propone una metodología estandarizada basada en el costeo por actividades que permite estimar de manera integral los costos asociados a establecimientos de sangre, servicios de transfusión hospitalarios y centros de recolección de plasma.

El presente artículo sintetiza y analiza en profundidad dicho modelo desde una perspectiva de salud pública, integrando evidencia científica reciente sobre economía de la transfusión, gestión de sangre del paciente y sostenibilidad financiera de los sistemas sanitarios. Se discuten sus implicaciones para la formulación de políticas públicas,
la planificación presupuestaria y la garantía del acceso equitativo a productos sanguíneos seguros y de calidad.

El acceso universal de la sangre y los productos sanguíneos seguros es un componente esencial de los sistemas de salud. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha enfatizado que la disponibilidad, seguridad y calidad de los productos sanguíneos dependen de sistemas nacionales de sangre coordinados, sostenibles y adecuadamente financiados. Sin embargo, uno de los principales desafíos identificados a nivel global es la falta de información confiable sobre los costos reales asociados a la provisión de estos servicios.

En respuesta a esta brecha, la OMS actualizó en el año 2025, su modelo de costeo originalmente publicado en 1998, incorporando avances tecnológicos, mayores exigencias regulatorias y la complejidad creciente de los sistemas de sangre modernos. El WHO model for costing of blood products ofrece un marco metodológico integral para estimar costos en establecimientos de sangre, servicios de transfusión hospitalarios y centros de recolección de plasma.

La sostenibilidad de los sistemas nacionales de sangre depende, en gran medida, de la capacidad de los países para estimar con precisión los costos asociados a la provisión de productos sanguíneos seguros y de calidad. Históricamente, la ausencia de metodologías estandarizadas ha limitado la planificación financiera, la rendición de cuentas y la toma de decisiones basadas en evidencia en los servicios de sangre.

La sangre y los productos sanguíneos son insumos estratégicos e irremplazables para los sistemas de salud modernos, esenciales para la atención materna, neonatal, quirúrgica, oncológica, traumatológica y de emergencias. Desde una perspectiva de salud pública, garantizar su disponibilidad oportuna, seguridad biológica, calidad y sostenibilidad financiera constituye una responsabilidad indelegable.

No obstante, muchos países, particularmente aquellos de ingresos bajos y medianos, enfrentan limitaciones estructurales para estimar con precisión los costos reales asociados a la provisión de servicios de sangre y transfusión.

Históricamente, la ausencia de metodologías de costeo estandarizadas ha dificultado la planificación financiera, la evaluación de eficiencia y la rendición de cuentas en los sistemas nacionales de sangre. En este contexto, la actualización del modelo de la OMS en 2025 representa un avance significativo al incorporar enfoques modernos de economía de la salud, mayor complejidad tecnológica y exigencias regulatorias internacionales.

¿Cuál es el modelo de costeo propuesto?

El modelo se fundamenta en el costeo basado en actividades (Activity-Based Costing, ABC), una metodología que permite identificar con precisión cómo los recursos son consumidos por actividades específicas dentro de una organización. A diferencia de los enfoques tradicionales, el ABC facilita la asignación de costos indirectos y generales, que representan una proporción creciente del gasto total en los servicios de sangre.

Una metodología ampliamente utilizada en economía de la salud para asignar de manera precisa los recursos consumidos por procesos específicos. A diferencia de los modelos tradicionales de costeo global, el ABC permite identificar con mayor exactitud los costos directos, indirectos y generales asociados a cada etapa del sistema de sangre.

La OMS define cinco actividades fundamentales del sistema de sangre:

1. Captación y retención de donantes
2. Recolección de sangre y plasma
3. Pruebas de laboratorio y control de calidad
4. Procesamiento de componentes sanguíneos
5. Almacenamiento y distribución

Cada actividad integra costos de capital y costos recurrentes, permitiendo una estimación detallada y comparable entre instituciones y países.

Clasificación y análisis de costos

a. Costos de capital

Incluyen inversiones de largo plazo como infraestructura, equipamiento biomédico, sistemas de información, vehículos y capacitación inicial del personal. El modelo incorpora la depreciación como mecanismo para reflejar el desgaste económico de los activos a lo largo de su vida útil.

b. Costos recurrentes

Corresponden a gastos operativos continuos, entre ellos salarios, insumos, reactivos diagnósticos, mantenimiento, servicios públicos, transporte, gestión de calidad y eliminación de residuos. Un aspecto distintivo del modelo es la inclusión de costos “ocultos” o no presupuestados, frecuentes en bancos de sangre hospitalarios.

El modelo OMS incorpora además costos no monetizados, como tiempo de personal voluntario o infraestructura compartida, permitiendo una estimación económica más completa y realista.

Aplicabilidad en distintos entornos operativos

El modelo reconoce la heterogeneidad de los sistemas de sangre y permite su aplicación en:

– Establecimientos de sangre centralizados o descentralizados
– Servicios de transfusión hospitalarios
– Centros de recolección de plasma para fraccionamiento

Asimismo, incorpora el análisis de costos de conformidad (Cost of Conformance, COC) asociados al cumplimiento de estándares internacionales, particularmente relevantes para la producción de plasma destinado a medicamentos derivados del plasma.

El modelo de costeo OMS constituye una herramienta estratégica para la formulación de políticas públicas orientadas a la autosuficiencia y sostenibilidad de los sistemas nacionales de sangre. Al proporcionar información detallada y comparable sobre costos, el modelo facilita la asignación eficiente de recursos, la priorización de inversiones y la evaluación del impacto económico de intervenciones regulatorias y tecnológicas.

Evidencia científica reciente (2025) demuestra que la implementación de programas de gestión de sangre del paciente (Patient Blood Management) reduce significativamente el uso inapropiado de transfusiones, disminuye costos hospitalarios y mejora resultados clínicos, sin comprometer la seguridad del paciente. Estas estrategias complementan el modelo OMS al integrar decisiones clínicas con análisis económico.

Implicaciones para la gestión y la política pública

El modelo de la OMS no se limita a la estimación de costos, sino que constituye una herramienta estratégica para:

– La planificación presupuestal basada en evidencia
– La evaluación de eficiencia y productividad
– La comparación y benchmarking entre instituciones
– La justificación de inversiones ante autoridades sanitarias y financiadores

Su enfoque económico integral facilita la toma de decisiones orientadas a la sostenibilidad y la autosuficiencia de los sistemas nacionales de sangre.

El modelo de la OMS se centra en su aplicabilidad, flexibilidad y capacidad para generar datos fiables que transformen la gestión financiera de los servicios sanguíneos, pasando de decisiones basadas en información limitada a una gestión basada en la evidencia económica y operativa.

Al permitir análisis de costos precisos, ayuda a justificar presupuestos, implementar sistemas de recuperación de costos y asegurar la viabilidad financiera a largo plazo de los programas de sangre, algo que la falta de datos detallados impide actualmente.

Conclusión

El WHO model for costing of blood products representa un avance significativo en la estandarización del análisis económico de los servicios de sangre. Al integrar el costeo basado en actividades con una visión sistémica del proceso transfusional, el modelo fortalece la capacidad de los países para garantizar el acceso equitativo a productos sanguíneos seguros, de calidad y financieramente sostenibles.

La integración del modelo OMS con enfoques modernos de economía de la transfusión permite una visión holística del sistema de sangre como un bien público esencial. La estandarización del costeo facilita la comparación internacional y el benchmarking, elementos clave para fortalecer la gobernanza y la transparencia en salud pública.

Es por ello por lo que, el modelo de la OMS constituye una herramienta robusta, flexible y estandarizada que fortalece la planificación financiera, la evaluación de eficiencia y la sostenibilidad de los sistemas de sangre. Su implementación favorece la toma de decisiones informadas, el diseño de presupuestos realistas y la movilización de recursos, especialmente en países de ingresos bajos y medianos.

El modelo de la Organización Mundial de la Salud para el costeo de productos sanguíneos representa un avance sustancial para la salud pública al proporcionar un marco metodológico riguroso, estandarizado y adaptable para la estimación de costos en sistemas de sangre. Su aplicación fortalece la planificación financiera, la formulación de políticas basadas en evidencia y la sostenibilidad de los sistemas nacionales de sangre, contribuyendo a garantizar el acceso equitativo y seguro a transfusiones para la población.

Referencia

World Health Organization. (2025). WHO model for costing of blood products. World Health Organization. https://iris.who.int/

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